JEREZ DEL MARQUESADO

Magnífico fin de semana en Jerez del Marquesado, una de las zonas más idóneas para pedalear. Nos cogimos una casita rural entre todos para llevarnos a la familia y a pedalear!!!! O al menos eso pensaba yo.
La ruta del sábado empezó sencilla aunque yo acusaba mi esfuerzo del jueves. Pista sencilla, falsos llanos muy asequibles y vistas preciosas.
El primer tropiezo fue un poquito de campo a través detrás de un camino que se convertiría en casi imposible de algún loco que lo ha colgado en un programa de temerarios. El Chikitin a saltos entre las matas disfrutando como un enano, Juanjo bordeando sin bajarse de la bici buscando senderos alternativos, Antonio con la bici al hombro no se bien si temiendo que se pinchara o se ensuciara y yo cuan perrito faldero detrás de ellos.
Por fin conseguimos coger sendero y unos pocos kilómetros más se anuncia: “ahora viene lo duro porque yo veo aquí mucho desnivel en pocos kilómetros”. Pues que razón tenía. Repechos, repechos y más repechos. Un calor de muerte y venga a subir. Los árboles ya quedaban por debajo y cuando parecía que no podías subir más el camino te hacía bajar unos metros y vuelta a coger más altura por la montaña de al lado en un camino que ni era sendero ni era pista y que entre matas y piedras no te lo ponía fácil. Llega un momento en que me encajo la rueda de delante en una mata y, con la inclinación de la subida los pies no me llegan al suelo. No podía bajarme porque me clavaba la barra en mis partes pudendas y ahí está la tonta, con los pies colgando sujeta por la rueda en el dichoso arbusto que ni pa un lao ni pa otro. A empujones conseguí inclinar la bici a un lado y por fin tocar tierra. Fue entonces cuando pensé que buena excusa sería hacerse un esguince o algo parecido para no seguir con tanto suplicio. Menos mal que cuando acabo las rutas ya no me acuerdo que si no, no cogía la bici ni por el paseo marítimo.
No voy a negar que pensé en tirar la bicicleta al primer barranco y sentarme a llorar hasta hacer que viniera la Guardia Civil a por mi, pero la vergüenza pudo más y seguí resistiendo a empujones mientras trataba de mantener la compostura. Antonio marcándome el camino a pocos metros y las otras dos gacelas corriendo por el monte como si con ellos no fuera la cosa, como si para ellos no hubiera cuestas ni piedras ni calor.
Cuando ya habíamos coronado, o al menos eso creía yo, un cortafuegos para finalizar el tormento y por fin, la surlayr, vereda preciosa, verde y totalmente disfrutable. Si, ya se que está prohibido ir en bici pero que quieres que te diga, que es cuesta abajo y no estábamos para buscar rutas alternativas, sobre todo porque la hora se nos echaba encima y a alguno que otro le iba a canear la mujer y os recuerdo que yo de eso no tengo. Jeje.
Por fin logramos llegar a la pista del Postero y desde ahí si que si, ya teníamos el camino abierto de buena pista y dejarse caer al pueblo.
Lo único que me quedó claro a 2050 metros de altura es que al día siguiente me quedaba de relax en la casita.

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2 pensamientos en “JEREZ DEL MARQUESADO”

  1. Y así fue, conciliamos “ciclismo-familia”, nos alojamos en una casa rural, compramos la comida y atendimos lo mejor que pudimos a los invitados…

    Como dices un magnífico fin de semana!

    Me gusta

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